La conexión entre la carne y el fuego es tan primordial y magnética que siempre parece atraernos y cautivarnos. El primer homo sapien que descubrió cómo hacer fuego para luego agregarle carne cruda no solo experimentó algo completamente nuevo y delicioso, sino que nos envió por un camino evolutivo que preparó el terreno para la tecnología, el lenguaje y la cultura. En la actualidad, cada vez pasamos menos tiempo conectándonos con nuestros alimentos a nivel elemental: pocos de nosotros cultivamos nuestros propios productos. Esta podría ser la razón por la cual cuando encendemos el fuego y cocinamos nuestra comida directamente sobre él, en esta forma ancestral de cocinar, quedamos admirados. Tal vez, a través de esta forma básica y elemental de cocinar, recordamos que hay una conexión más profunda con nuestros alimentos.

He estado cocinando con combustible vivo durante años, de hecho, cuando tuve mi restaurante Tertulia en la ciudad de Nueva York, fuimos uno de los primeros restaurantes en el país en dedicarnos a cocinar alimentos a fuego vivo. Los comensales constantemente se dirigían a la cocina siguiendo el sutil e intoxicante olor del humo. Rondaban por ahí quedando absortos mientras nuestros chefs cocinaban y avivaban el fuego una y otra vez.

When we opened the restaurant, we only really thought of the grill, as a perfect place to cook a perfect steak. Maybe, just maybe, a piece of fish. Then one day, we threw some asparagus on the grill and the flavor was revelatory. And then an artichoke, and then some broccoli, and spring onions, and eggplant....and before we knew it, we were hunting through the farmer’s market to see what other flora we could grill. By the end of the Summer of 2011 if it grew in the ground in New York State and was edible, there was a good chance it would end up on our grill. We couldn’t believe the nuanced flavors smoke and fire coaxed out of our vegetables. We grilled everything. Grilled milk to make smoky ice-cream? Yup.

Desde esos primeros días de asar a la parrilla otras cosas que no fueran carne, emprendí un viaje personal hacia la salud, pasando de estar crónicamente enfermo a estar saludable y en forma. Adoptar un nuevo tipo de relación con los alimentos nutritivos ha sido el foco de mi viaje y quitarme de la cabeza la idea de que la "comida saludable" no es "deliciosa" se ha convertido en mi misión a nivel personal. Ahora, cada vez que tengo la oportunidad, me encanta continuar con mi loca obsesión de asar las verduras y frutas, y aunque ha habido algunos tropiezos en el camino (dejar por la paz mi receta de pollo con kiwis asados), casi siempre quedo asombrado de cómo un poco de humo y calor directo puede hacer que un ingrediente que es familiar parezca completamente nuevo.

As I’m constantly thinking of new ways that I can improve on my own cooking and approach ingredients differently, I lean on the tried and true tools in my kitchen to help me think outside the box. When it comes to puréed soups, the Vitamix is hands down the best machine to use. This is one of my recent favorites, combining two of my most-loved fruits: avocado and watermelon. I love embracing the natural sweetness of watermelon, but using it in a savory context as a chilled soup. And the avocado? What can I say, who doesn’t swoon for an avocado, regardless of how it’s prepared? - Kissing this delicious, fatty fruit with some smoke and fire is a great way to creatively explore its potential.

Aguacate a la parrilla con sopa fría de sandía + pepitas tostadas, lima y cilantro

Rinde: 4 porciones

Ingredientes:

  • 2 aguacates ligeramente firmes (esta es una buena manera de usar los aguacates que ya están algo maduros y que con tanta frecuencia insistimos en querer aprovechar sin éxito en el guacamole)
  • Aceite de aguacate
  • 1 mitad de sandía sin semillas partida en trozos
  • 1 pepino tipo inglés pelado, sin semillas y partido en trozos
  • 1 diente de ajo rallado con un rallador Microplane
  • 1 chalote en rebanadas
  • 1 chile de Fresno sin semillas y en rebanadas
  • 1 cucharada de vinagre de vino blanco
  • ¼ de taza de aceite de oliva extra virgen
  • Sal de mar y pimienta al gusto
  • 4 cucharadas de pepitas tostadas en un sartén seco
  • 4 rábanos en rebanadas delgadas

Método: precalentar la parrilla a fuego medio-alto

Introduzca la sandía, el pepino, el ajo, el chalote, el chile de Fresno y el jugo de lima en la Vitamix y licúe a velocidad alta hasta obtener la consistencia de un puré. Reduzca la velocidad hasta el nivel mínimo y bañe la mezcla con el aceite de oliva. Sazone al gusto con sal de mar y pimienta y reserve la mezcla para enfriarla en el refrigerador.

Mientras, parta con cuidado el aguacate a la mitad sin retirarlo de la cáscara y luego sazone con el aceite de aguacate y la sal de mar.

Coloque el aguacate en la parrilla con el lado del corte hacia abajo, la parte superior orientada hacia la posición de las 11 del reloj y la parte inferior hacia la de las 5 hasta que se puedan ver las marcas de la parrilla y la fruta comience a ablandarse, alrededor de 3 minutos.

Con una espátula de metal, levante con cuidado los aguacates de la parrilla y gírelos en el sentido de las manecillas del reloj un cuarto de vuelta, de modo que la parte superior esté orientada hacia la posición de la 1 y la parte inferior hacia la de las 7, y ase durante otros 2 a 3 minutos hasta que se puedan ver las marcas de la parrilla perfectamente cruzadas. Retire los aguacates de la parrilla y reserve.

Divide la sopa en cuatro tazones fríos y poco profundos.  Con un cuchillo afilado, corte con cuidado una rodaja de la "cara" del aguacate atravesando la cáscara para que quede una superficie plana, luego use una cuchara grande y retire suavemente el aguacate de la cáscara.

Coloque la mitad de un aguacate en cada tazón y rellene el centro del aguacate con pepitas tostadas. Decore con hojas de cilantro trozadas, rábano en rodajas delgadas, ralladura de lima y unas gotas de aceite de oliva. Sirva de inmediato.