Tanto si compra en un mercado local como si lo hace en una tienda de comestibles, puede ser tentador abastecerse de toneladas de esos coloridos productos. Pero, ¿con qué frecuencia ha comprado frutas o verduras que se han puesto malas y que ha tenido que tirar? Afortunadamente, si planifica con antelación, sigue unas sencillas normas de almacenamiento de alimentos y empieza a utilizar los restos de comida cuando cocina, podrá aprovechar al máximo sus compras, lo que también le ayudará a ahorrar dinero y a reducir el desperdicio de alimentos.

Hacer la lista de la compra

Si hace la compra sin una lista, es más probable que sobrestime la cantidad de frutas y verduras que necesita y que compre productos que no utilizará. Es un desperdicio de comida y de dinero. Así que, antes de ir de compras, revise las recetas que piensa cocinar y elabore una lista de todos los productos que precisará. Además, haga una estimación de la cantidad de frutas y verduras que su familia necesitará para picar durante la semana.

Mantenga sus productos frescos durante más tiempo

Después de llevar la compra a casa, tómese unos minutos para retirar todas las piezas demasiado maduras, blandas y magulladas. Una pieza estropeada puede hacer que sus otras frutas y verduras se estropeen más rápido. Los alimentos también se deterioran más rápido cuando están cortados, así que si le gusta lavarlos y cortarlos con antelación, asegúrese de consumirlos en uno o dos días.

También es importante que guarde las frutas y verduras en las condiciones adecuadas. Las patatas, la calabaza, las cebollas y el ajo deben mantenerse en un lugar oscuro y fresco, y los cítricos deben conservarse en el frigorífico. Muchas frutas (como las manzanas, las peras, los aguacates, los albaricoques y los mangos) siguen madurando si se dejan a temperatura ambiente, así que póngalas en la nevera para ralentizar el proceso. Verduras como las espinacas frescas, las coles, la col rizada y las acelgas ocupan mucho espacio en el frigorífico y se ponen malas rápidamente, por lo que si no las va a preparar en un par de días, es una buena idea escaldarlas y congelarlas.

Usar los restos de comida

Empiece guardando una bolsa de plástico en el congelador, donde vaya guardando raíces, tallos, pedúnculos, hojas y peladuras lavadas, limpias y picadas para hacer un caldo casero. Los restos de verduras como las cebollas, las zanahorias, las patatas y los pimientos, y de hierbas, como el perejil y el cilantro, son los que mejor funcionan. Intente evitar los de coles de bruselas, brócoli, coles, nabos, colinabos y alcachofas porque su sabor podría ser demasiado fuerte o amargo. El perejil y el cilantro también son estupendos para hacer pesto y otras salsas de hierbas aromáticas, e incluso aderezos para ensalada o aceite de oliva en infusión. Solo tiene que hacerlos puré con una batidora o con un procesador de alimentos.

También puede preparar postres y bebidas a partir de peladuras de fruta. Las frutas que están ya muy maduras son muy dulces y tienen mucho sabor, por lo que son perfectas para mermeladas, batidos o sorbetes. Las cáscaras de naranjas y pomelos también se pueden usar para hacer fruta confitada. Las cáscaras de clementinas, mandarinas y manzanas se pueden aprovechar para hacer deliciosos tés, y las cáscaras de manzanas, y otras frutas, se pueden utilizar para hacer ponche de frutas. Simplemente coloque las frutas o bayas que ya no estén en su punto (o sus peladuras) en una olla grande. Añada agua, llévela a una ebullición suave y déjela hervir durante aproximadamente cinco minutos. Añada edulcorante si es necesario.

Como puede ver, cocinar con restos de alimentos es fácil y divertido. Además, también le ayudará a estirar su presupuesto para alimentos y a reducir el desperdicio de comida.