5 consejos clave para reducir el desperdicio de alimentos
Si ideamos nuevas formas ingeniosas de reducir la cantidad de alimentos perfectamente comestibles que tiramos cada semana, es fácil empezar a abordar el creciente problema del desperdicio de alimentos.
Si bien el cambio más importante para reducir el desperdicio de alimentos es planificar las comidas meticulosamente y nunca comprar más de lo necesario, tener una licuadora Vitamix® en la cocina te permite darles una segunda vida a los ingredientes que ya no usas. Consulta nuestros cinco consejos a continuación y comienza a cocinar sin desperdiciar comida.
1. Piensa en lo que tiras a la basura.
Mientras vacías la nevera y tiras la comida vieja para preparar las comidas de la semana, tómate un minuto para pensar qué podrías hacer con los ingredientes que vas a desechar. Esos plátanos demasiado maduros se pueden convertir en puré y congelar para postres. Esas rebanadas de pan duro se pueden triturar para hacer pan rallado. Casi cualquier verdura demasiado madura se puede licuar para hacer una sopa y congelarla para cuando la necesites. Tener la mentalidad adecuada es el primer paso para reducir el desperdicio de alimentos: simplemente piensa en lo que estás desperdiciando y normalmente podrás encontrarle otro uso.
2. Preparar caldos y consomés
Cáscaras, corazones, restos y demás: a menudo te sobran muchos después de preparar verduras. Pero no los tires a la basura; estos restos son la clave para preparar caldos de verduras fantásticos y llenos de sabor. Ponlos en una olla grande con agua y déjalos cocer a fuego lento durante unas horas con tus condimentos favoritos. Luego, cuela el líquido y guárdalo en la nevera o el congelador. Si solo vas a preparar unas pocas verduras, guarda las cáscaras en el congelador hasta que tengas suficiente para preparar una buena cantidad. Una vez que el congelador esté lleno, puedes usar las cáscaras y los restos que tengas en el FoodCycler™ para crear un fertilizante rico en nutrientes para tus plantas.
3. Transforma las verduras en salsas para untar.
Las verduras de hoja verde siempre empiezan a marchitarse en la nevera antes de que podamos terminarlas. Cuando las espinacas empiecen a ceder, las hojas de lechuga se pongan marrones por los bordes y la col rizada empiece a secarse, no las tires; en su lugar, úsalas para preparar salsas y cremas verdes, que puedes congelar hasta que las necesites. Añade especias y hierbas para darles más sabor.
4. Utiliza hierbas antiguas para aromatizar aceites.
Junto con las hojas de ensalada, las hierbas frescas son uno de los alimentos que más solemos tirar porque se echan a perder antes de que podamos usarlas. Las hierbas tiernas como el perejil, el cilantro y la menta se pueden picar y congelar en cubiteras para añadirlas a guisos y estofados cuando se necesiten. En cambio, con hierbas más leñosas como el tomillo y el romero, basta con triturar las ramitas y añadirlas a una botella de aceite. Con el tiempo, se obtiene un aceite aromático con un sabor exquisito que permite dar un toque profesional a los platos.
5. ¡Empieza a conservar!
La conservación de alimentos está ganando popularidad rápidamente, ya que los cocineros caseros se dan cuenta de que pueden preparar mermeladas, encurtidos y mucho más en su propia cocina. Y no hay mejor manera de aprovechar la fruta demasiado madura y las verduras sobrantes. Licúa las naranjas maduras para hacer mermelada, ralla la col para hacer chucrut, pica finamente las verduras para preparar salsas; hay todo un mundo de posibilidades en la conservación de alimentos por descubrir.