Cómo organizar un brunch memorable y sin estrés
Si alguna vez has organizado una gran comida en tu casa, seguramente has sentido pánico al pensar que no estará lista a tiempo. Quizás se cortó la crema pastelera, olvidaste comprar un ingrediente importante o las verduras asadas están a punto de quemarse. A pesar del susto, la comida suele salir bien y tus invitados ni se enteran. Pero, ¿por qué pasar por esa crisis en la cocina si puedes evitarla? Organizar una comida, en este caso un brunch, debería ser agradable tanto para ti como para tus invitados. Deberías tener tiempo para relajarte, charlar y, aunque suene raro, incluso comer algo tú también.
La mayoría de los anfitriones tienden a ser demasiado ambiciosos de vez en cuando en su afán por preparar una comida impresionante. Es comprensible; los soufflés individuales, perfectamente esponjosos en pequeños moldes de porcelana, siempre son preferibles a los gofres congelados, pero es posible encontrar un equilibrio entre la sencillez y la espectacularidad. De hecho, solo hay tres reglas que, si se siguen, deberían brindarte lo mejor de ambos mundos.
Regla nº 1: Todo lo que se pueda hacer con antelación, debe hacerse.
La mejor estrategia para evitar madrugar demasiado y tener que cocinar a toda prisa y con mucho estrés es dejar muy poco por hacer al despertar. Algunos productos horneados, como bollos y galletas, se pueden preparar, dar forma y congelar en una bandeja para hornear días antes del brunch. Poner la mesa la noche anterior significa una cosa menos que hacer antes de que lleguen los invitados. Busca otras maneras de preparar todo con antelación y disfruta de esa hora extra de sueño.
Regla nº 2: Elige recetas que puedas preparar en grandes cantidades.
Es difícil socializar con tus invitados si te pasas toda la mañana volteando panqueques o preparando tortillas para una sola persona. Ya sea que prepares cócteles o comida, intenta elegir recetas que rindan varias porciones por tanda, como una jarra de frosé o una frittata de 30 cm (ambas recetas a continuación).
Regla nº 3: No dudes en delegar.
Como anfitrión, probablemente te encargarás de la preparación y la cocina, pero eso no significa que tengas que hacerlo todo tú solo. Si no tuviste la oportunidad de poner los platos y los cubiertos la noche anterior, encárgaselo a alguien. ¿Tienes algún amigo que haya trabajado de camarero? Pregúntale si le gustaría encargarse de los cócteles durante un tiempo. Verás que la gente suele estar encantada de ayudar, incluso a la hora de limpiar después de la comida.
Crea tu menú de brunch
Hemos recopilado algunas recetas que se pueden preparar con antelación o en grandes cantidades. Usa esta lista como punto de partida para crear tu menú, añade tus favoritas y encuentra otras opciones para el desayuno y el brunch en nuestro centro de recetas.